viernes, 19 de octubre de 2012

Mensaje en ocasión de la Asamblea General de la Obra Kolping México

"El Señor es mi fuerza…por eso mi corazón se alegra"

19 de octubre de 2012, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México

A todas las Familias Kolping de México.
A los Praeses diocesanos de la Obra Kolping México
A los Directivos de la Fundación Kolping México.

  1. En el marco de la Asamblea General de la Obra Kolping México, llevada a cabo el día 19 de octubre de 2012, en la Cd. De Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, les saludo fraternalmente y animo a continuar con su labor evangelizadora en cada una de las familias, impregnando todo nuestro que hacer, con el espíritu cristiano y la mística Kolping.
  1. Se han compartido experiencias, proyectos, y hemos presentado nuestro caminar como familias Kolping en cada una de las regiones; hemos convivido y dado testimonio de nuestra fe bajo la inspiración de la Obra Kolping. Se ha trabajado en la agenda 2013 – 2015, atendiendo al proyecto educativo y a los contextos a nivel mundial, para marcar con claridad nuestros metas concretas, y tener una clara visión de lo que venimos haciendo y de lo que haremos para seguir consolidando la Obra Kolping en nuestro País. Sin olvidar que nuestra historia, es Historia de Salvación, pues Dios irrumpe en ella y viene a transformarla, trascendiéndola en Jesucristo Señor de la Historia.
  1. Sin perder de vista la realidad que vive nuestro país, quisiera en primer lugar, subrayar los tres grandes contextos sobre los que enmarcamos nuestra agenda, esto con el fin de tenerlos en cuenta en cada acción que hagamos y en nuestro andar como Obra Kolping México.

  1. En primer lugar tenemos el marco de los aniversarios de nacimiento (200 años) y fallecimiento (150 años) del Beato Adolfo Kolping que celebraremos bajo el pensamiento "Kolping: una historia con futuro". Esto nos lleva a profundizar en el pensamiento y obra de P. Kolping, sirva de oportunidad para afianzar nuestros esfuerzos en la mística Kolping.
  1. En segundo lugar, enfatizaremos la importancia de la Doctrina Social de la Iglesia; al respecto, recomiendo no solo tener, sino generar lectura y reflexión del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, que nos llevarán a fundamentar toda nuestra acción como discípulos misioneros Kolping.
  1. En tercer lugar, el Año de la Fe, que SS Benedicto XVI ha propuesto celebrar del 11 de octubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013, con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe, al respecto es importante tener presente el estudio y reflexión de los Documentos del Concilio Vaticano II y la profundización del Catecismo de la Iglesia Católica.
  1. Programar puede ser fácil, pero el verdadero éxito reside en ser perseverantes y ser fieles al Evangelio. Queridas familias Kolping, que esta Asamblea redunde en abundantes frutos, sin olvidar poner toda su confianza en el Señor; nuestros proyectos, nuestras tareas y todos nuestros esfuerzos, solo se lograrán cuando se tiene la certeza del salmista cuando canta: "El Señor es mi fuerza… por eso mi corazón se alegra y le canto agradecido" (Salmo 28,7).
  1. Así como Santa María de Guadalupe, quien con humildad dijo: "proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador", que esta Asamblea sea un canto humilde y agradecido al Señor nuestro Dios, y que el Beato Adolfo Kolping, interceda, para que siga bendiciendo a todas nuestras familias.

Pbro. Saúl Ragoitia Vega
Praeses Nacional 

Obra Kolping México

jueves, 18 de octubre de 2012

"COMPETENCIAS PARA LA SOSTENIBILIDAD EN LOS PROCESOS DE DESARROLLO KOLPING”

Mensaje con ocasión del seminario de la 
Red de Fundaciones Kolping América Latina

18 de octubre de 2012, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México


A los Directores de la red de Fundaciones Kolping de América Latina.
A Todos los participantes del Seminario.
  1. Con alegría hemos celebrado en la Cd. De Tuxtla Gutiérrez, México, el Seminario Red de Fundaciones Kolping América Latina, del 15 al 18 de octubre de 2012; acontecimiento que nos ha llenado, no solo de alegría, sino también de esperanza, pues el Señor, nuestro Dios, está en medio de nosotros, como fundamento de toda nuestra historia.
  1. Me dirijo a ustedes, compartiendo este mensaje, con el que pretendo animarles a vivir lo que hemos trabajado durante esto días. Quiero  partir de las palabras del profeta Sofonías: “¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén!...El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal. Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti…” (Sof. 3,14-17).
  1. Esta palabra de Dios, nos invita a vivir la alegría y el regocijo, por que el Señor está en medio de nosotros; esta certeza nos ayuda a ahuyentar todo temor y todo mal, y más aún, nos motiva a no desfallecer frente a las estructuras de pecado, la falta de calidad democrática, la injusticia, la falta de respeto a la dignidad humana, los atentados contra la familia y la vida, la violencia en todas sus expresiones, la falta de solidaridad; frente a todo aquello que impide el auténtico desarrollo integral de la persona y de la sociedad.
  1. Se han “compartido experiencias y enfoques en la generación de procesos de desarrollo, a fin de identificar una agenda de competencias institucionales que fortalezcan nuestro quehacer, afirmando la sostenibilidad de nuestros esfuerzos nacionales y regionales como Kolping”.
  1. Indudablemente todo este esfuerzo rendirá abundantes frutos,  por eso quiero animarlos para “que no desfallezcan tus manos…”, puesto que  “el Señor, tu Dios, está en medio de ti…” Es fácil sentirnos derrotados y desfallecer, pues son muchas nuestras preocupaciones, pareciera ser que son muchos los problemas, los contextos sociales nos dan la impresión de que estamos sembrando en medio del desierto, sin embargo, no olvidemos que todo nuestro que hacer está sostenido no sólo por la mística Kolping, sino por el mismo Dios. Esta es nuestra alegría, esta es nuestra esperanza, esta es la garantía del éxito de los proyectos.
  1. Que no desfallezcan nuestras manos, y más aún, cuando a través de la red de fundaciones, tenemos la oportunidad de unirlas fraternalmente, y esa es precisamente nuestra fortaleza, superando el egoísmo, las dependencias, creyendo que nuestros proyectos solo están supeditados al aspecto económico, no siendo solidarios ni subsidiarios, vaciando de toda espiritualidad nuestros esfuerzos, sacando a Dios de la vida y confiar solo en nosotros.
  1. Este encuentro sirva para estrechar nuestras manos, afianzando nuestras relaciones, con una comunicación creativa y constante, que nos lleve a compartir y construir una civilización del amor.
  1. El gesto de unir nuestras manos, no solo puede quedarse en una especie de saludo ritualista, que se queda al filo de la hipocresía, que no compromete y que solo se hace por hacerse; unir nuestras manos tiene que trascender y nos tiene que llevar  a sostener la mano del hermano, estrecharla, comprometerse con el otro, que no es un simple otro, es mi hermano. “Echarse la mano”, es una expresión que manifiesta ayuda, pero también compromiso; “dar la mano” o “pedir la mano”, en el lenguaje esponsal, cuando el novio la pide y la novia la da, es compromiso para toda la vida, es entrega, es generosidad, es amor.
  1. Que ninguna mano aplaste la dignidad de ninguna persona; que ninguna mano se cierre y se convierta en puño para someter, violentar, agredir al débil, al frágil, al pobre, en definitiva a nadie. Que ninguna mano empuñe el arma para quitar la vida; que nadie se cruce de manos, para manifestar su indiferencia, apatía y tibieza, frente a la injusticia. Que ninguna mano, sea instrumento para señalar, ofender, degradar a la persona humana.
  1. Por el contrario, que nuestras manos sean instrumentos de Dios, para construir el Reino de Dios, que es un Reino de verdad, libertad, justicia, vida y amor. Urge darnos la mano. Que ninguna mano desfallezca; que seamos capaces y competentes, bajo la mística Kolping (que sostiene nuestro ser y que hacer), para sostener con firmeza la mano del hermano, sabiendo que la mano de Dios nos sostiene a todos.
  1. Nuestras manos, signo de solidaridad y subsidiaridad, que trabajan por el bien común en orden a conquistar el respeto de la dignidad de la persona, además de ser “manos trabajadoras”, que sean eficaces y competentes en transformar el mundo, tienen que ser “manos contemplativas”, que sepan alzarse en oración continua, que con humildad sepan asirse de la Mano de Dios, reconociendo la fragilidad humana y confiando en el poder de Dios. Por eso es necesario, como hijos de Dios, que le reconocen y adoran, que también levantemos nuestras manos para orar, recordemos las palabras de San Pablo a Timoteo: “quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones” (1Tim 2,8).
  2. Que nuestra madre Santísima María de Guadalupe nos acompañe en nuestro caminar, que sus manos maternales nos abracen y sostenga, y que por intercesión del Beato Adolfo Kolping seamos fieles al Evangelio de Jesucristo.

Pbro. Saúl Ragoitia Vega
Praeses Nacional 

Obra Kolping México

miércoles, 17 de octubre de 2012

"40 AÑOS KOLPING BRASIL"


17 de octubre de 2012, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México

LP. Pedro Arnoldo da Silva
Praeses Obra Kolping Brasil

Te saludo deseando paz en Nuestro Señor Jesucristo.

“Es bueno dar gracias al Señor”. 40 años de presencia de Kolping en Brasil sin duda son el testimonio de la acción del Espíritu Santo, que ha tocado el corazón de tantas familias, que bajo la mística Kolping, han tenido la oportunidad de crecer y encontrar mejores oportunidades de vivir y de estar en este mundo, con la mirada en alto, en espera de la vida eterna.

La Obra Kolping México, se une en oración y hacemos extensivas nuestras plegarias y felicitaciones, para que la Obra Kolping Brasil siga siendo una luz de esperanza para quien vive sin ella; siga siendo sal, para darle sabor a la vida a quienes por las injusticias son victimas de la amargura que provocan esas realidades.

Nos hermanamos con ustedes y que nuestra Madre Santísima María de Guadalupe, a quien les encomendamos, les siga protegiendo y acompañando.

Que Dios bendiga a todas las Familias Kolping del Brasil, a su País, y que la Virgen de Aparecida siga bendiciendo tu ministerio sacerdotal.

"Habla Señor, que tu siervo escucha”

Pbro. Saúl Ragoitia Vega
Praeses Nacional 

Obra Kolping México

martes, 14 de agosto de 2012


EL SÉPTIMO DÍA
ECOS del VII Encuentro Mundial de las Familias

Conferencia a los miembros de la 
Pastoral Familiar de la Diócesis de Querétaro
14 de agosto de 2012
 

La Familia: El Trabajo y la Fiesta” ha sido tema central del VII EMF celebrado en Milán. Han surgido interesantes reflexiones que nos ayudan a comprender cómo el descanso (haciendo fiesta) y el trabajo son de gran importancia para fortalecer la familia.
En el Génesis leemos:  El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y 
cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo
 día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado” (Gn 2, 2-3)
Y en el Éxodo: “Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y
 harás todos tus trabajos; pero el día séptimo es día de descanso 
para el Señor, tu Dios. (Ex 20, 8-10).
Ya S.S Benedicto XVI en su carta para el VII EMF MILÁN 2012, señala:
"El trabajo y la fiesta están íntimamente relacionados con la vida de las familias: afectan las decisiones, tienen influencia en las relaciones entre los cónyuges y entre padres e hijos, inciden en la relación entre la familia y la sociedad y la Iglesia".
Lamentablemente hoy el trabajo es puesto en función de la competencia del mercado y de la ganancia máxima, y el concepto de la fiesta como oportunidad para la evasión y el consumo, que provocan la disgregación de la familia y la comunidad, y a difundir un estilo de vida individualista. Hablar hoy de fiesta como “tiempo libre”, queda reducida solo al “fin de semana” que se vuelve agitado y en lugar de descansar, se privilegia la diversión, la huida que impide encontrar un espacio doméstico para la familia, de serenidad y de cercanía, tal como lo colocan las expresiones: “viernes social, sabadito alegre y domingo futbolero”.
Hay que recuperar el sentido de la fiesta, sobre todo el Domingo, (el séptimo día) como “un tiempo para el hombre”, “un tiempo para la familia”. El sentido de la fiesta ayudará a humanizar el trabajo, para que este no se convierta en solo una respuesta a satisfacer la necesidad; hoy los papás se dedican a construir casa, pero se olvidan de formar un hogar.
El séptimo día es para los cristianos el “Día del Señor”, es la oportunidad de santificar las fiestas; dedicar un tiempo reservado a Dios y al hombre, a la comunidad y a la familia, es tiempo de fraternidad y solidaridad.
El culto dado en el día del Señor y el descanso como fiesta, dan sentido al tiempo humano. El séptimo día custodia el tiempo del hombre, pues lo abre a la gratuidad y a la relación recíproca.
Recordemos que se descansa no solo para volver al trabajo, sino para hacer fiesta. El “tiempo libre” no es descansar del trabajo, no hacer nada o descansar de la familia. Mas bien, es tiempo para convivir, relacionarse y hacer fiesta familiar.
Nuestras familias son familias en fiesta que se reúnen en torno de la MESA en la misa para celebrar la fiesta del Día del Señor, como Pueblo de Dios, y en la mesa del hogar, para encontrarse, entre esposos, padres e hijos, en familia.
Pbro. Lic. Saúl Ragoitia Vega

sábado, 9 de junio de 2012

"KOLPING, UNA HISTORIA CON FUTURO”


9 de junio de 2012, Bensberg, Colonia

ESTIMADOS PRAESES Y FAMILIAS KOLPING
OBRA KOLPING MÉXICO

Les saludo desde la tierra del Beato Adolfo Kolping y quiero compartir con ustedes la experiencia vivida, junto con el Mtro. Rafael Jacobo y el Sr. Eduardo Tovar del 4 al 9 de junio de 2012 como Delegación Mexicana en la XXXII Asamblea de la Obra Kolping Internacional.

La agenda ha sido intensa e importante, se ha constituido el Directorio General, eligiendo al nuevo Secretario General al Sr. Markus Demele e integrando a la mesa del Directorio, reeligiendo al directorio anterior, sin cambio alguno (agradezco su confianza al proponerme como candidato para el directorio). Han participado 44 delegaciones de todo el mundo, cerca de 200 asambleístas y mas de 50 países representados. Se ha reflexionado sobre la Doctrina Social de la Iglesia y se ha hablado del Proceso de Desarrollo de la Obra Kolping, esto, por supuesto nos ofrece líneas de reflexión y acción para nuestras familias.

Indudablemente, esta experiencia nos ayuda a tener un horizonte muy amplio sobre el papel de la Obra Kolping en la Iglesia y la sociedad y marca el rumbo de nuestra Asociación para los próximos 5 años. El haber compartido con todas las delegaciones nos alienta a seguir trabajando, y seguir haciendo de "Kolping, una historia con futuro", en la que podamos leer los signos de los tiempos y descubrir la presencia de Dios en nuestra historia de salvación.

Queridas familias, la Obra Kolping tiene que seguir afianzando su identidad y su que hacer; vivir su espiritualidad a partir del Encuentro con Jesucristo, que P. Kolping vivió; todos sus ideales brotan de su experiencia de fe en nuestro Señor; tenemos que seguir anunciando el Evangelio de la Familia, comunidad íntima de vida y de fe, en donde se proclama la dignidad de la persona humana, del trabajo y del tiempo libre, que nos impulsa a transformar las realidades temporales desde nuestro lugares, propiciando el desarrollo integral.

En estos días también hemos celebrado la santa misa, fuente y cumbre de la vida cristiana; particularmente en la Solemnidad de Corpus Christy, hemos podido recorrer junto con Jesús sacramentado, las calles de Colonia, y dar testimonio de nuestra fe en medio de la sociedad; igualmente he puesto en el altar de la Iglesia de los Minoritas, donde se encuentra la tumba del Beato Adolfo Kolping, a cada uno de ustedes en la Santa Eucaristía; la celebración, la oración y la liturgia siempre nos une en un mismo espíritu, el Pan de la Vida nos nutre y alimenta para ser fuertes en el camino.

A mis hermanos sacerdotes, Praeses Kolping, les invito a seguir acompañando a las familias Kolping, intensificando la formación espiritual de cada uno de los miembros, a ayudarlos a formar la conciencia de comunidad sobre todo en la Parroquia, comunidad de comunidades. He podido reunirme con el Praeses General Ottmar Dillenburg, quien les envía un fraternal saludo y nos invita a preparanos a la celebración del 200 aniversario del nacimiento del P. Kolping, en el 2013, sobre todo a través de la oración y el fortalecimiento de la identidad como familias Kolping, sin olvidar igualmente el llamado de S.S. Benedicto XVI a vivir el Año de la Fe.

Ruego a Dios, les siga bendiciendo abundantemente, que Santa María de Guadalupe les proteja, y que Beato Adolfo Kolping interceda por cada uno de ustedes, particularmente a su familia y comunidad.

"Habla Señor, que tu siervo escucha"

Pbro. Saúl Ragoitia Vega
Praeses Nacional 
Obra Kolping México

domingo, 20 de mayo de 2012

"LA FAMILIA: EL TRABAJO Y LA FIESTA"


29 de mayo de 2012, Milán, Italia

Este es el tema central del VII Encuentro Mundial de las Familias, del 30 de mayo al 3 de junio de 2012, a celebrarse en Milán, Italia. Por tal motivo, queridas familias Kolping, hoy me dirijo a ustedes para invitarles a unirse a este gran acontecimiento (cfr. www.family2012.com/es/ ), en oración y por supuesto reflexionando sobre el tema del Trabajo y la fiesta, que para las Familias Kolping, han sido dos de los grandes pilares, que han marcado no solo el caminar de la Obra Kolping, sino que nos ofrecen toda una espiritualidad.

S.S. Benedicto XVI ya nos decía en su Carta con vistas a este encuentro: "El próximo encuentro…constituye una ocasión privilegiada para repensar el trabajo y la fiesta en la perspectiva de una familia unida y abierta a la vida, bien insertada en la sociedad y en la Iglesia, atenta a la calidad de las relaciones además que a la economía del núcleo familiar.”

Como familias Kolping hoy más que nunca tenemos el compromiso de hacer del trabajo, la manera de encontrar nuestra grandeza y dignidad como personas; en donde pueda desarrollar todas sus potencialidad y talentos, la forma de ganarse el pan de cada día con el sudor de su frente de manera digna, como realización personal y desarrollo familiar y social. El trabajo digno, engrandece al ser humano. Se tiene que ir más allá de una visión materialista, consumista y pragmática.

Y lo mismo dígase de la fiesta, el aprovechamiento del tiempo libre, como oportunidad de integración de la persona y de la familia, recuperando el Domingo, Día del Señor. Que no se tome la fiesta como una ocasión de evadirse de la realidad y de caer en una consumismo exacerbado.

Queridas familias Kolping, aprovechen este gran encuentro reflexionando particularmente las catequesis que han sido preparadas para este gran acontecimiento (http://www.family2012.com/es/catequesis/) y sirvan como parte integrante de su formación permanente. Ruego a todos los Praeses Diocesanos, puedan hacer llegar estos materiales a todas y cada una de las familias Kolping, y sugiero se hagan talleres de reflexión y oración.

Que la Sagrada Familia de Nazareth les proteja y acompañe en su caminar, y ruego a Dios les bendiga abundantemente. En mis oraciones.

"Habla Señor, que tu siervo escucha

Pbro. Saúl Ragoitia Vega
Praeses Nacional 

Obra Kolping México

jueves, 4 de agosto de 2011

"LES DARE PASTORES SEGUN MI CORAZON”

Mensaje del Día del Sacerdote

4 de agosto de 2011, Santiago de Querétaro, Qro. Mx


El 4 de agosto celebramos el Día del Sacerdote, cuyo patrono es el Santo Cura de Ars; es recordar cómo Dios en su infinito amor nos da sacerdotes según su corazón. El sacerdocio como don y tarea, es una bendición para el pueblo fiel de Dios, que es la Iglesia.


Queridas familias Kolping, les invito ha hacer oración por sus sacerdotes: párrocos, vicarios, asesores. Recordemos cómo los sacerdotes, han sido llamados desde las familias, para consagrarse al servicio de Dios y santificación de las almas.


Particularmente oremos por nuestros asesores, que a ejemplo del Beato Adolfo Kolping, tienen una misión muy clara dentro de la Obra:


1. Es hermano que apoya la dimensión espiritual.

2. Es un hombre de oración y que anuncia la Buena Nueva.

3. Que vive como amigo y compañero de camino.


Además, queridas familias, recordemos que su hogar es el primer seminario, por tanto, es también de gran importancia consagrar a sus hijos, y ofrecer en el seno de su casa, las herramientas necesarias para forjar vocaciones al sacerdocio y vida consagrada. Su hogar es el primer semillero de vocaciones.


Y por último, recuerden que por el bautismo, hemos sido ungidos con el santo crisma y constituidos sacerdotes, profetas y reyes. Como sacerdotes están llamados a dar verdadero culto al Señor, en espíritu y en verdad; teniendo como centro la participación en la Santa Eucaristía, una vida de oración en familia, asiduos en la lectura y meditación de la Palabra de Dios, y sobre todo, testimonio de ser auténticos hijos de Dios.


Familias, roguemos al Dueño de la mies por las vocaciones sacerdotales, pidamos la intercesión del Beato P. Adolfo Kolping, que como dice nuestro Himno "era un joven zapatero, sacerdote se formó, para unir comunidades y formar plena amistad", para que les bendiga con sacerdotes en su familia y que nuestra Madre María Santísima de Guadalupe, acompañe a nuestros asesores y los haga cada día más santos. Que Dios les siga bendiciendo. En oración.


"Habla Señor, que tu siervo escucha"


Pbro. Saúl Ragoitia Vega

Praeses Nacional 

Obra Kolping México

lunes, 17 de mayo de 2010

“PARA QUE TENGAN ESPERANZA”

Olsberg, Alemania, 17 de mayo de 2010. 


Desde Souerland, Alemania, escribo las presentes líneas, saludando a todas las Familias de la Obra Kolping en México. En mi camino a Tanzania, donde se llevará a cabo el Congreso Mundial de la Obra Kolping Internacional, me he detenido unos días en München, Alemania, para celebrar del 12 al 16 de mayo de 2010, el 2º Congreso Ecuménico (2. Ökumenischer Kirchentag”), cuyo lema ha sido “Para que tengan esperanza”, organizado por la Iglesia Católica y evangélica, han participado mas de 130 mil personas, y por supuesto la Obra Kolping estuvo presente; ha sido un gran acontecimiento que me invita a hacer varias reflexiones:


1º. ¿Cómo vivir la fe en un mundo secularista, donde se pretende vivir sin Dios?, he podido ver en esta celebración que si es posible, solo se requiere valentía y coraje, y no tener vergüenza de la fe que profesamos.


2º. Es posible el diálogo entre los miembros de las diferentes religiones o maneras de pensar, sin sacrificar nuestros principios y buscando siempre lo que nos una. Es el espíritu del Ecumenismo.


3º. Urge profundizar nuestra fe, pero más vivirla.


4º. La Obra Kolping sigue siendo actual y muy importante en el mundo de la familia y del trabajo. Sus principios siguen iluminando el caminar de muchas familias; hoy mas que nunca, tenemos que intensificar nuestras fuerzas para contagiar a muchos de la espiritualidad cristiana tal como nos lo propuso Padre Adolfo Kolping.


Que Dios les siga bendiciendo en su caminar, próximamente estaré compartiendo con ustedes las vivencias del Congreso Mundial de la Obra Kolping Internacional en Tanzania, África. Mis bendiciones y oraciones.


Pbro. Lic. Saúl Ragoitia Vega

Asesor Nacional Obra Kolping México

lunes, 26 de abril de 2010

Sacerdocio: vocación o profesión

Jurica, Qro., a 26 de abril de 2010


Muchos piensan que el sacerdote es un “profesionista de las cosas de Dios”, que todo el tiempo que estudian, pareciera ser que es una “carrera” muy larga; en realidad el sacerdocio es una VOCACIÓN, es decir, un llamado de Dios.


Los sacerdotes son tomados de entre nuestras familias, comunidades, y reciben un don muy especial; no trabajan de sacerdotes, así como los esposos: un esposo (a) no trabaja como esposo (a), sino que son esposos.


Por esta razón, al ser una vocación, supone discernimiento, espiritualidad, acompañamiento y una preparación y formación permanente en todos los aspectos, por eso, la vida en el Seminario es intensa. 


Ciertamente son muchos años de estudio; hay quienes reciben el llamado o la inquietud a temprana edad (secundaria), ellos reciben un acompañamiento que se llama Seminaristas en Familia, no están internos, sino que acuden periódicamente al seminario a recibir orientación vocacional; hay quienes comienzan desde la preparatoria, ellos viven la experiencia del Seminario Menor; otros que después de estas etapas o sin haberla vivido deciden ingresar al seminario ya con mayor claridad cursan la etapa del Curso Introductorio que es un año de intensa vida espiritual y de discernimiento vocacional. De esta etapa se sigue la Filosofía durante tres años y después la Teología, durante 4 años; por tanto lo mínimo a estudiar y prepararse son 8 años en el Seminario.


El llamado de Dios al sacerdocio se da según su corazón y por caminos que solo el diseña. Recordemos que la familia es el  primer semillero (seminario) de vocaciones, es el lugar en donde los jóvenes pueden escuchar la llamada de Dios.


El camino es ciertamente largo, pero es esencial precisamente por la situación que en la actualidad vivimos, en donde las exigencias son mayores, los fieles quieren sacerdotes santos, sabios y sanos. La comunidad cristiana tiene una gran responsabilidad en orar por las vocaciones y en cuidar a sus sacerdotes.


Los papás no tengan miedo de consagrar a un hijo o hija al sacerdocio o a la vida consagrada.


Quiero invitarlos a que intensifiquemos nuestra oración por los sacerdotes, que los conozcamos, que nos acerquemos a ellos, no viéndolos como meros funcionarios o “profesionistas”, sino como hombres consagrados a Dios, que por supuesto están al servicio de la comunidad de fieles.


Pbro. Lic. Saúl Ragoitia Vega

Editorial

Boletín Parroquial “Diakonia”

Parroquia de el Señor de la Piedad, Jurica.

domingo, 7 de marzo de 2010

MENSAJE A LAS FAMILIAS KOLPING CON OCASIÓN DE LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA FAMILIA

A todas las familias Kolping.

Con gran alegría me dirijo a las familias Kolping para saludares y desearles la paz en nuestro Señor Jesucristo.

Con motivo del día de la Familia a celebrar el próximo 7 de marzo, les invito a reflexionar sobre la grandeza de la familia. Hoy más que nunca urge anunciar el Evangelio de la Familia y del Matrimonio, entendiendo la familia como el célula vital de la sociedad, formada por un hombre y una mujer, que por su amor mutuo deciden unir sus vidas en matrimonio y transmitir la vida, engendrando con responsabilidad los hijos y comprometiéndose en ser los primeros educadores.

La familia entendida así, viene a constituir el “patrimonio de la humanidad”. De ahí la gravedad de la situación que viven hoy las familias, en donde se ha olvidado o atentado contra su esencia, contra su identidad y su misión. Esto pone en grave riesgo a la sociedad, pues al lastimar al “núcleo vital de la sociedad”, se trastoca todo. Por eso, celebrar el Día de la Familia, es celebrar el matrimonio entre un hombre y una mujer; es celebrar a los hijos, fruto de su amor. Es tomar conciencia de la importancia de esta gran institución, y defenderla y salvaguardarla de todos los embates actuales que quieren destruirla o menospreciarla.

Es el momento de recordar como la familia es santuario de la vida, en donde los hijos se ven como “primavera de la sociedad”, y no como algo incómodo, como pretende hacernos ver la mentalidad anticoncepcionista y abortiva.

La Familia es la primera escuela, en donde papá y mamá, son los primeros y principales educadores de sus hijos; a los padres les corresponde educar a sus hijos de la mejor manera, en valores y principios; la educación sexual es fundamental en el hogar, pues es ahí la primera escuela de socialización, en donde se forma el carácter y la personalidad; jamás deberían los padres de familia derogar esta grave tarea a nadie, cierto que puede haber subsidios por parte del Estado, la Iglesia u otras instituciones, pero estos jamás podrán suplir tal responsabilidad.

Para nosotros los católicos, la Familia, es la “pequeña iglesia”, “iglesia doméstica”, en donde se forma a los cristianos para que puedan ser constructores de la sociedad y favorezcan el crecimiento de la Iglesia. En la familia se transmite la fe, se vive y se celebra. Recordemos las palabras del Siervo de Dios, de feliz memoria, SS Juan Pablo Segundo: “Familia se lo que eres, vive los que eres, celebra lo que eres”.
Que nuestra madre Santa María de Guadalupe, proteja y bendiga a todas nuestras familia.

Pbro. Lic. Saúl Ragoitia Vega

Asesor Nacional Kolping México

miércoles, 14 de enero de 2009

LA PARROQUIA, ORGANISMO QUE AYUDA A LA FAMILIA EN LA FORMACIÓN DE LOS VALORES


Ponencia en el VI Encuentro Mundial de las Familias. 
Congreso Teológico Pastoral. 
Los organismos que ayudan a la Familia en la formación de los valores.
Cd. de México, 14 de enero de 2009

Pbro. Lic. Saúl Ragoitia Vega
Plantearse el hecho de que la Parroquia sea un organismo que ayuda a la Familia en la formación de los valores, es reflexionar, en primer lugar en la eclesiología de comunión, en donde tenemos la oportunidad de ver cómo la parroquia actualiza “el misterio mismo de la Iglesia presente y operante en ella, pues representa en cierto modo a la Iglesia visible establecida en la tierra”(1),y más aún, es contemplar el “misterio mismo de la Iglesia presente y operante en la familia “Iglesia Doméstica”; y en segundo lugar, contemplar la unidad que existe entre la parroquia y la institución familiar, que como familia de Dios, son una íntima comunidad de vida y de amor. 
Partamos del hecho, de que “la familia constituye el lugar natural y el instrumento más eficaz de humanización y de personalización de la sociedad: colabora de manera original y profunda en la construcción del mundo, haciendo posible una vida propiamente humana, en particular custodiando y transmitiendo las virtudes y los valores"(2). Además, “en nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, Ecclesia domestica"(3) (LG 11; cfr. FC 21). En el seno de la familia, “los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo..." (4). “El hogar es la primera escuela de vida cristiana y escuela del más rico humanismo"(5). 
El Concilio Vaticano II señala, respecto al derecho-deber educativo de los padres lo siguiente: “Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole y, por tanto, hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse"(6). 
Ahora bien, en esta gran tarea educativa, la familia no se encuentra sola, es por eso que “la Iglesia tiene la obligación de dar a las familias todas las ayudas posibles, a fin de que puedan ejercer adecuadamente sus funciones educativas"(7), sin olvidar que los padres de familias son los primeros educadores. Es por eso, que la Iglesia acompaña a la familia en su camino, S.S Juan Pablo II nos decía, “entre los numerosos caminos que tiene la Iglesia en su misión, la familia es el primero y el más importante”(8). Y hoy más que nunca, ante la situación que vive la familia, es apremiante la acción pastoral de la Iglesia, acompañando a la familia paso a paso en las diversas etapas de su formación y desarrollo. De ahí, que a través de la pastoral familiar, de forma particular y específica, la Iglesia como comunidad salvada y salvadora, realiza su misión a favor de las familias, anunciando, celebrando y sirviendo al Evangelio del Matrimonio, la Familia y la vida. 
En este sentido, hay que considerar a la Iglesia en su doble dimensión: universal y particular, la cual se expresa y realiza en la comunidad diocesana, dividida pastoralmente en comunidades menores, entre las que se distingue, por su peculiar importancia, la Parroquia, “comunidad de comunidades”,(9) que así, como toda la comunidad diocesana, no puede prescindir nunca de tomar en consideración la atención a la familia a través de la pastoral familiar. (10) 
LA PARROQUIA 
La Parroquia, familia de Dios 
Para comprender el papel de la Parroquia, como organismo que ayuda a la familia en la formación de los valores, hay que precisar lo que entendemos por parroquia; consideremos en primer lugar lo que el Código de Derecho Canónico nos dice al respecto: “La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio"(11). 
La parroquia, más que un territorio, estructura o edificio, es una comunidad de fieles, es decir, una comunidad en donde se descubre el rostro familiar y cercano de la Iglesia; que está constituida en la Iglesia Particular, como una célula bajo la autoridad del obispo diocesano, cuya cura pastoral se encomienda a un párroco, quien ejerce de manera autónoma, pero no independiente del obispo, y cuyo deber es “acompañar a las personas y familias a lo largo de sus existencia en la educación y crecimiento de su fe" (12). 
En efecto, la Parroquia, la gran “familia de Dios, como fraternidad, animada por el Espíritu de la unidad, es una casa de familia, fraterna y acogedora, es la comunidad de los fieles"(13) en donde cada uno de sus miembros descubre su identidad, su pertenencia y el sentido de su existencia; es la comunidad formadora de personas; donde se trasmite la vida de gracia; donde se forman los auténticos discípulos misioneros de Jesucristo, donde se celebra la fe y se vive la comunión. En efecto, S.S. Pablo VI, ya señalaba: "Creemos simplemente que la antigua y venerada estructura de la Parroquia 
tiene una misión indispensable y de gran actualidad; a ella corresponde crear la primera comunidad del pueblo cristiano; iniciar y congregar al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; conservar y reavivar la fe en la gente de hoy; suministrarle la doctrina salvadora de Cristo; practicar en el sentimiento y en las obras la caridad sencilla de las obras buenas y fraternas"(14). 
La parroquia comunidad de comunidades 
La Parroquia “es, en cierto sentido, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”(15). Es la casa común, donde todos son bien acogidos, la “fuente de la aldea donde todos acuden a calmar su sed”, tal como lo describía SS. Juan XXIII. Es “el lugar de la comunión de los creyentes y, a la vez, signo e instrumento de la común vocación a la comunión”.(16) 
La parroquia es el lugar de encuentro del cristiano, de las familias, en donde se da la comunicación fraterna de personas y de bienes. Las parroquias son células vivas de la Iglesia(17) y lugares privilegiados en donde las familias pueden vivir la experiencia de encuentro con Cristo y de su Iglesia. Las parroquias “encierran una inagotable riqueza comunitaria porque en ellas se encuentra una inmensa variedad de situaciones, de edades y de tareas. Sobre todo hoy, cuando la crisis de la vida familiar afecta a tantos niños y jóvenes, las Parroquias brindan un espacio comunitario para formarse en la fe y crecer comunitariamente”.(18) Están llamadas a ser casas y escuelas de comunión, donde la Palabra de Dios sea acogida, se celebre la Eucaristía, de tal manera que la comunidad parroquial, siguiendo el ejemplo de la primera comunidad cristiana (cfr. Hch. 2,46-47), se reúne para partir el pan de la Palabra y de la Eucaristía, acudan a la enseñanza perseverando en la catequesis, en la vida sacramental y en la práctica de la caridad. 
La parroquia, comunidad formadora en valores 
La ayuda que da la Parroquia a la familia en la formación de valores es muy específica, puesto que es el lugar más cercano a las familias concretas, puesto que puede conocer de manera más directa sus necesidades y de tal modo prestar una atención mucho más directa y eficaz, sobre todo a través de la Pastoral Familiar. En la parroquia se vive de manera intensa un acompañamiento a las familias en cada una de las etapas de su desarrollo, a través de la celebración de los sacramentos, y tiene un contacto inmediato en cada uno de los principales acontecimientos familiares; la Iglesia se va haciendo presente de este modo en la familia de manera privilegiada, de tal manera que llegue a lo profundo de la vida de todas las familias.


La parroquia, organismo que ayuda a la familia en la formación de valores 
En la Parroquia, la familia cristiana es la primera y más básica comunidad eclesial, en ella se viven y se transmiten los valores fundamentales de la vida cristiana. 
Las parroquias ofrecen un espacio para formarse en la fe y en los valores humanos; los fieles deben experimentar la parroquia como una familia en la fe y en la caridad, en la que se acompañen y ayuden mutuamente en el seguimiento de Cristo. 
Las parroquias deben ser lugares de formación permanente. Para lograr un trabajo más eficaz y fecundo, a favor de la promoción y el fortalecimiento de la vida de las familias y ayudar a la familia en su grave tarea como formadora de valores, es necesario: 
Anunciar con valentía, celebrar con gozo y vivir con esperanza la Buena nueva de la Familia, del matrimonio y de la vida. 
Frente a un mundo en donde se vive el relativismo moral, el pragmatismo, el hedonismo, el egoísmo, la ambigüedad, la superficialidad, es necesario dar razón de nuestra fe, por eso hay que formar discípulos misioneros. 
Que cada parroquia procure la implementación de un equipo, impulsado y promovido por su párroco como responsable, junto con el Obispo, de la Pastoral Familiar. 
Que la parroquia sea un lugar de encuentro en donde confluyan los diversos organismos y movimientos que trabajan a favor de las familias, y trabajar en comunión, bajo la coordinación del párroco, con los diversos grupos parroquiales, para la promoción y desarrollo de la familia. 
Que la parroquia sea también un lugar de encuentro entre los diversos grupos apostólicos, pastorales, y que se tengan en cuenta en todos sus programas formativos la Pastoral Familiar. 
La parroquia debe procurar la preparación y la formación adecuada a los novios, especialmente de los que están próximos a casarse, de los matrimonios jóvenes, de los matrimonios de edad madura, la orientación y consejería de los matrimonios que viven alguna situación de conflicto, de las familias que viven en situación especial e irregular, de las viudas, de los niños de la calle, de las madres solas, de la formación de adolescentes y jóvenes, de la educación en la sexualidad, de la promoción y defensa de la vida en todas sus etapas y de promover en todos los ámbitos la cultura de la vida. 
· La parroquia es escuela de santidad, en donde se anuncien, promuevan, difunda y se garanticen los valores humanos y cristianos. 
CONCLUSIÓN 
Por último, no hay que olvidar, que la Parroquia ayuda a las familias, no suple su misión, por eso es necesario tener en cuenta, considerando que en la Iglesia se vive la comunión y participación, el papel de los fieles laicos, especialmente de las familias; por eso su acción apostólica es necesaria, ya que sin su ayuda los pastores no podrían alcanzar la plena eficacia pastoral. 
En efecto, "La parroquia ofrece un ejemplo luminoso de apostolado comunitario, fundiendo en la unidad todas las diferencias humanas que allí se dan e insertándolas en la universalidad de la Iglesia. Los laicos han de habituarse a trabajar en la parroquia en íntima unión con sus sacerdotes, a exponer a la comunidad eclesial sus problemas y los del mundo y las cuestiones que se refieren a la salvación de los hombres, para que sean examinados y resueltos con la colaboración de todos; a dar, según sus propias posibilidades, su personal contribución en las iniciativas apostólicas y misioneras de su propia familia eclesiástica"(19). 
Si la parroquia es la Iglesia que se encuentra entre las casas de los hombres, sus puertas deben estar siempre abiertas para brindar acogida a todas las familias, y poder saciar su sed, ocasionada por su peregrinar por el desierto desolado, en donde se ha vivido el drama del sin sentido de la vida, en donde se han puesto en riesgo los principales valores humanos y cristianos, particularmente el valor del matrimonio, de la familia y de la vida, en donde las familias se han visto sacudidas violentamente por factores de muerte, que las pierde y desorienta. Sabemos que en lo profundo de su corazón surge la esperanza de poder vivir relaciones más fraternas y humanas y encontrar respuesta ante tanta desolación. Esta respuesta puede encontrarse en la parroquia, “casa abierta a todos y al servicio de todos”, “familia de Dios”. 
Que la parroquia sea la fuente, el manantial a donde la familia pueda acudir a saciar su sed, y puede responder al llamado que ya hacía S.S. Juan Pablo II: familia se lo que eres, familia vive lo que eres, familia celebra lo que eres, familia cree lo que eres. Creer en la familia es construir el futuro. 
[1] Cfr. Christifideles laici  
[2] Familiaris Consortio, 43. 
[3] Catecismo de la Iglesia Católica, 1656. 
[4] Lumen Gentium, 11. 
[5] Gaudium et spes, 52. 
[6] Gravissimum educationis, 3. 
[7] Familiaris Consortio, 40. 
[8] JUAN PABLO II, Carta a las familias, 2. 
[9] Cfr. Documento de Santo Domingo, 58 
[10] Cfr. Familiaris Consortio, 70. 
[11] Código de Derecho Canónico, 515 §1 
[12] Cfr. Documento de Puebla, 644. 
[13] Christifideles Laici, 71 
[14] Ibid., 26. 
[15] Ibid. 26. 
[16] Ibid., 27. 
[17] Cfr. Apostolicam Actuositatem, 10 
[18] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Documento de Aparecida, 304. 
[19] Chistifideles laici, 27